New Russian Chronicles
Surviving monotaxocausofilia

Ficción en tiempo real

A mi el 9-N me inspira ¿qué puedo hacer?
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Llevábamos al menos dos meses sin vernos, y esque mi trabajo me obliga a viajar, no me deja ver a mis amigos tanto como me gustaría. Yo llevaba ya una semana en casa, y solo ahora había conseguido encontrar el momento de tomarme algo con Montse. Habíamos quedado dos días antes, pero una nevada de enero había bloqueado Barcelona.

Yo quería contarle de mis aventuras, saber cómo le iba con su novio y tal, pero era consciente que, en ese momento, ella solo querría contarme de un tema concreto. Decidí entonces dar prueba de amistad y magnanimidad, o eso creía yo, preguntándole directamente, y dejándola hablar. En roman paladino: ese día, mis opiniones, al bolsillo.

– Bueno y…. cuentame lo importante. ¿Cómo fue?

– No te lo puedes ni imaginar. Apenas dormí la noche del sábado. El domingo, a las 6am ya estaba en pie. Repasé todos los materiales, comprobé mi pase, miré el tiempo. Y no hacía más que preguntarme, ¿y si no viene nadie? ¿Y si mandan los tanques? ¿y si me arrestan? ¿Y si….

Llegué al colegio con adelanto. Como todos. En apenas quince minutos habíamos puesto todo en órden. Faltaba esperar. Pero ¿Sabes lo dificil que es estar sentado? Tenía un nudo en el estómago, me levantaba e iba a la puerta, me sentaba y comprobaba las papeletas, me levantaba y comprobaba las urnas…. Cuando entró la primera persona, saltamos todos de la silla, casi gritamos. Imaginate, entró, apuntamos su número y el carnet, puso su papeleta en la urna… y el pulso, a cien.

De abc.es

Luego entró el segundo y luego el tercero. Y ya empezamos a hacerlo más rutinariamente.

Saludar, apuntar, abrir la urna, cerrar la urna. me cuesta explicar la sensación ¿sabes? Es como…. ¡uaaalaa estamos haciendo historia! El tiempo ayudó, a pesar de ser noviembre, ni una nube.

En las pausas fumábamos y hablábamos de política y del futuro brillante que nos esperaba. ¡Esque nos temblaban las manos!.

En fin, todo fue bien hasta el tercer día, ¿sabes? Hasta ese momento, todo era optimismo, el futuro brillante, el sol claro, los colores del otoño, de nuestras camisetas, los rojos y amarillos de las banderas que traía la gente a votar…

El tercer día… bueno ya sabes lo que pasó, entraron esos… batallón hispanonosequé se llamaban, o eso le dijeron a la policía. Me parece que miramos las imágenes unas cien veces, con un miedo brutal dentro, pero no podíamos dejar de mirarlas. Fue en la escuela de hostelería de Girona, en una escuela que yo conozco, cerca de donde vive Joan, mi ex… Lo que más me sorprendió fue el principio de las imágenes, gente de nuestra edad, sonrientes, relajados, el aula vestida de amarillo y rojo, y de azul y blanco, con los resultados de los examenes en las paredes…. podriamos haber sido nosotros. Podriamos haber sido nosotros. Y de repente entran esos, todos con abrigos oscuros y los pasamontañas, se plantan en el centro de la sala y ya el lenguaje corporal nos decía lo que iba a pasar. Cabrones de mierda…. – dijo, bajando la voz y mirando al suelo.

Tomé su mano y la estreché, y repetí con ella. – Cabrones… –


De Naiz.eus

Como todos, como cualquiera que mire las noticias en el hemisferio norte, yo había visto las mismas imágenes, y en mi memoria quedaban grabados los muros de rayolas blancas y negras de aquella clase y el contraste con el rojo de la sangre, las hojas de examen, arrancadas, por el suelo, las mesas rotas. No me interesé mucho por la persecución y el arresto. Mientras recordaba, Montse había retomado su relato.

– … en fin, llegó un momento en el que casi nos aburrimos. Es decir, claro, empezamos todo ganas y sentido del momento histórico, pero a fin de cuentas eran días de estar sentado, recibir grupos y aburrirnos. La gente llegaba en grupos de amigos, todos con una bandera y cantándo, los abuelos en pareja, vestidos de domingo…. jajajajaja era facilísimo distinguir a quien venía a votar no ¿sabes?

-¿Y cuando llegó la policía? – Las televisiones de todo el mundo habían recogido el hecho, camiones y camiones avanzando desde el centro de la península cargados de policías uniformados, policías para evitar el simbolismo de enviar al ejército.

– Bueno, claro, fue el caos… la mayoría nos enteramos por movil. Roger recibió la llamada de su hermano, en Reus, y se nos disparó la adrenalina. Gritos, sillas caídas, que si donde ir, que si llevarnos las urnas, que las papeletas, que salir corriendo.

Debieron planearlo bien, recibimos la llamada, tomamos la urna, tiramos la papeleta y a los 15 minutos estábamos en mi casa, escondiendo la democracia. Oímos las sirenas poco después. Y poco después también comenzamos a recibir llamadas. Ya sabes como fue, alguien tuvo la idea de que se hiciese el recuento, cada uno por su lado, y se enviase por internet. Claro, no era legítimo pero ¿qué había que perder?

Total que nos fuimos de mi casa. Yo estaba registrada como voluntaria osea que vinieron a buscarme. Fue como en una novela de espías, escondiéndo las papeletas en los abrigos, andar por la calle con miedo pensando donde ir…. menuda aventura. Pero estoy orgullosa.

– ¿Y no te decepciona el resultado?

– Hombre…. un poco si claro… pero yo lo veo así, vale que mis expectativas eran otras, vale que el resultado, mas del ochenta por ciento a favor del si, no sirve de nada… Pero… nada volverá a ser lo mismo ¿no te parece? – dijo, con una sonrisa y mirándome directamente a los ojos.

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