New Russian Chronicles
Surviving monotaxocausofilia

El polvo del tiempo

En una ciudad eterna, hay quien recuerda un barrio enrevesado y antiguo. En este barrio, en una de sus esquinas más desconocidas, hay, olvidada, una callejuela. En esta callejuela languidece una pequeña tienda de artesanía, donde trabajan personas muy simpáticas. Y en esta pequeña tienda duerme, cubierto de polvo, un libro de visitas.
El polvo que lo cubre, sin embargo, no es el del hollin y el descuido, sino el del tiempo, pues este libro gruesísimo lleva allí tanto tiempo como la tienda, y hay quien dice que más.

¿Cuantas personas pueden firmar en un libro de visitas con el tiempo? ¿Cuantas dejarán un pensamiento o su nombre, la simple prueba de que una vez pasaron por allí?

En ese libro, hace mucho tiempo, un niño sopló el polvo del tiempo de la cubierta del libro y dejó escrita una pequeña frase:
El suelo y la tierra se enamoraron, pero solo la pared lo supo.

Encima de su frase, una chica enamorada habia escrito algo sobre las personas a las que amaba.

El niño caminaba con pesados pasos, hundido bajo el peso de una niñez que se le agarraba desesperadamente a los hombros, consciente de que su fin se acercaba. Pero no era un niño infeliz. Era un principito que aún no se habia dado cuenta que era idealista, e intentaba ceñirse a la realidad, tal y como se le presentaba.

Y pasaron cinco años, un mes y dos dias, en los que aquel niño nunca olvidó la frase, el libro, la tienda, la calle o la ciudad. Pero no volvió.

Pasado todo ese tiempo, un hombre entró en la tienda. Salia de trabajar, y entró en la tienda guiado por esa mezcla de casualidad y de búsqueda, pero de búsqueda negada al propio subconsciente. Intención sin intención, hacer algo premeditadamente,pero sin decírselo a uno mismo.
Un hombre, sin embargo, de intenciones y sentimientos bastante sencillos, que apenas quería hacer un regalo.

Un hombre, sin embargo, que sopló una capa de polvo del tiempo, y dejó su firma en el libro de visitas. Y después, consciente ya de lo que habia venido a hacer, sopló y sopló, capa tras capa de polvo del tiempo, y al volver atrás en las páginas (más de un kilo de páginas, por cierto), vió la firma desconocida de un niño, y sonrió emocionado.

Esa firma le…
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I would like to remind my kind readers that the story above is entirely fictional, and that any resemblance between its elements and reality is reality’s fault, and I’ll take legal action against it.
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Ah, et par ailleurs, je voulais absolutement ajouter quelque chose au post sur Policier, Adjectif.

Peut être vous pensez que “Realiste” c’est un adjectif positif. Non. C’est realiste de la même manière que le film d’Andy Warhol sur l’Empire State l’es. C’est à dire, cool, une scene où un policier fait la vigilance de la maison de qqun. Bien.
Mais c’est vraiment necessaire de faire passer le scene complete, de faire attendre l’audience pendant des heures entières, pendant que on voit le flic fumer 5 cigarettes (avec beaucoup de calme), parce que RIEN ne se passe dans l’ecran? Et tout avec le même angle de camera?

Pfffffffffffffffffffffffff……..

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